| Colocado en el puesto de la roca del collado de la casa, con mi padre José Maria y mi hermana Alejandra, al principio de la montería del Calderón el día 23-de noviembre-de 1996, oí una ladra de los perros de José Moreno Albalate "el Pelargón, cuando 4 magníficos guarros se acercaban, y yo con el rifle 243 le dispare al primero que se acercaba, el tiro quedo en el muslo derecho del guarro y no cayo en el momento. Los 4 jabalíes se fueron al barranco del lobo donde se aculó mi jabalí. Después mi padre lo rematara con una escopeta del 12.
Mas tarde un venado de doce puntas se acerca a trote cochinero mi padre me dijo que le disparase. Después de seguirle un poco le disparé, quedándose el tiro a unos centímetros del ciervo. Le seguí persiguiendo con el rifle hasta conseguir acertarle en su sitio, el ciervo ando unos 20 metros y calló.
Después al bajar a la casa, yo no decía nada de lo que había matado, me callé hasta que luego pense que, no seria reconocido por nadie, que no seria montero, no seria nadie en el mundo de la caza. En la comida se lo dije a Eduardo Pellicer y el lo dijo en alto y todo el mundo gritaba "hacerle novio, hacerle novio." Todos se levantaron, avisaron a mi padre, este eligió a mi abogado, que fue Marcelino Martín, que no pudo defenderme. Me ataron a una silla y me empezaron ha echar harina, huevos y cortarme el pelo con navajas, luego cogieron las tripas de un guarro y me las restregaron por la cara y por el cuerpo, me pusieron las orejas de mi venado y muchas otras cosas.
Aunque a mucha gente le parezca raro, este fue el día más feliz de mi vida poder ser reconocido por la gente como montero, además ya puedo hablar de caza (aunque aun me falte mucho por aprender)y que me escuchen, en resumen
¡¡¡¡¡YA SOY MONTERO!!!!!
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